10 jun 2012

Mi Selección Colombia ideal




Doce años sin llegar a un mundial de fútbol es algo que angustia a muchos colombianos. Por la selección han pasado una infinidad de jugadores estrellas en sus equipos ─y otros no tanto─ que han dejado a Colombia de quinta, sexta o séptima en la clasificación de Sudamérica obligándonos a vestir la camiseta de Ecuador o a la de Honduras durante el mundial. En una larga noche de filosofía futbolística me puse a pensar por qué Colombia siendo un país tan futbolero y experto en aquellos temas del gol ha dejado de asistir al certamen internacional; finalmente llegué a la conclusión de que en Colombia tenemos argumentos suficientes para incluso, salir campeones del mundo, pero hay que poner a los jugadores adecuados.

¿Falcao?, ¿Dorlan Pabón?, ¿James Rodríguez?, ¿Pekerman de Director técnico? No, no me refiero a ellos, en Colombia podemos tener un onceno mucho más competitivo que pasaría por encima de Messi o Luis Suárez. La selección Colombia que quiero proponer es una que seguramente haría 30 puntos de los 26 posibles. No, hacer 30 de 26 no es ilógico, ellos han sido capaces de cosas aún más increíbles.

Empecemos por el portero. Para mí, la larga trayectoria de Álvaro Uribe lo convierte en titular indiscutible de mi selección Colombia bajo los tres palos. El ex presidente ha logrado tapar tantos goles que algunos colombianos piensan incluso que estamos invictos. Podría ser el capitán porque defiende a cualquier jugador del equipo, así hayan quebrado a un contrincante o se hayan burlado del juez; inclusive, Uribe puede jugar como arquero líbero auto defendiendo el arco por si suben los centrales a meterle la cabeza a la pelota.

Como centrales yo pondría a dos tipos recios, dos que defiendan lo indefendible y que hagan lo que sea para evitar que la pelota le llegue a Uribe. José Obdulio y Fernando Londoño serían centrales inexpugnables. Ellos, con su increíble poder de cuidar y mantener la posición así se les venga el mundo encima, los hace una barrera casi que imposible de pasar. Aunque a veces recurren al juego sucio y eso produce un poco de inseguridad, esa entrega y esa enjundia con la que defienden el arco de Uribe es lo que le hace falta a la Selección. Como suplente podría dejar a Jaime Granados (el abogado de Laura Moreno, la del caso Colmenares), o a Eduardo Montealegre, todo depende de si se logra gestionar el patrocinio de alguna EPS.

Como laterales, o marcadores de punta que llaman, la decisión es un poco complicada. Por lo menos, como lateral por el sector derecho, yo pondría al Ministro de Minas Mauricio Cárdenas. Es cierto que no es muy bueno en su posición, en ocasiones pareciera que no hace nada en el campo, pero tiene una gran ventaja: el hombre sube y sube y sube y sube constantemente como si no le hiciera falta la gasolina. Un lateral con esa mentalidad de estar subiendo para colaborar con las labores que resultan ofensivas haría un gran aporte a la Selección.

Resulta difícil elegir al lateral por izquierda. Los conocedores de fútbol saben lo difícil que es conseguir un buen jugador en esa posición; incluso, en ocasiones los técnicos deciden convertir a laterales de derecha en marcadores por izquierda. Yo en este caso haría lo mismo, pondría a Lucho Garzón en ese puesto, el tipo tiene buen manejo del balón tanto con el perfil izquierdo como con el derecho y hasta se puede mover por cualquier posición del campo sin ningún recaudo. Además, dicen que Lucho cuando empezó en inferiores jugó por la izquierda, así que no le debe costar mucho adaptarse como lateral por esa banda.

Ahora bien, a mí me gustan los equipos agresivos y que le metan miedo al contrario. Como es conocido para los aficionados, el medio campo es el centro de producción en el fútbol, es allí donde se gestan las ideas, donde se define el partido. Es por eso que yo pondría ahí el famoso doble cinco, dos volantes que destruyan el juego para que impidan cualquier buen funcionamiento del contrincante. Como mediocampista por la izquierda metería a Gustavo Petro, un tipo recio, bravo, terco, agresivo, asustador, que no se deja pasar por encima, que maneja muy bien el balón y que busca siempre sacarle ventaja a la debilidad del contrario. Mi preocupación con él es que se distraiga demasiado en su posición, por eso había pensado en ponerle como volante corrector a Antonio Navarro Wolf ahí al lado, pero como renunció a jugar en esa posición, decidí entonces ponerle ahí a uno con perfil derecho que con su temperamento se lleva por encima al contrario: Germán Vargas Lleras. El tipo tiene vocación ofensiva y le gusta construir jugadas a largo plazo, específicamente para que en cuatro años se alce en lo más alto de la competición. Vargas Lleras sabe regresar a su posición y dice ser muy bueno haciendo cambios radicales de frente aunque se la pase haciendo pases largos hacia el sector derecho. Tocaría ponerlo a trabajar un poco más en eso, pero le tengo fe como volante 5 edificador.

Mi equipo tendría a dos volantes externos, que jueguen por el sector izquierdo y derecho, que desborden y que den de qué hablar constantemente con sus jugadas. Por la izquierda metería a Jorge Robledo, un tipo que con su mentalidad de atacar, desbordar, y dejar en peligro a los rivales, seguro que se convertiría en un arma muy útil dentro del funcionamiento del equipo. Además, Robledo sabe defenderse muy bien cuando le atacan por la banda, el tipo no pierde una y aunque a veces se le nota mucho lo prepotente dentro del terreno de juego, sus buenas maneras de cara al arco son importantes. Por la otra banda, por el sector derecho, yo ubicaría a Luis Carlos Restrepo como titular inamovible. Su capacidad para escaparse de la defensa y cruzar el límite del área sin que el contrario se dé cuenta es una habilidad que se complementa perfectamente con los pelotazos de José Obdulio al sector derecho del campo; con esa estrategia es muy difícil que agarren a Restrepo. El problema es que a veces se desaparece mucho del juego, como si esperara en la clandestinidad.

Pero lo más complicado viene ahora para escoger a los delanteros. Hubo un tiempo en el que se decía que en Colombia no había goleadores, yo nunca estuve de acuerdo con eso. Colombia es quizá una de las cunas más prolíficas que ha dado el mundo del gol. Apellidos tan ilustres como los Moreno, Palacino, Moralesrussi, entre otros, son muestra de que en el país lo que hay son goleadores, excelsos jugadores que con su perfil refinado pueden sacarle la bola de la red a cualquier equipo no por una ni por dos veces, sino por miles de millones de veces. Luego de una ardua y concienzuda preselección, decidí dejar a Guido Nule y a Juan Carlos Martínez Sinisterra como puntas de lanza de nuestra ofensiva. Nule ha logrado ganarse millones en dinero metiendo goles junto con sus dos hermanos sin hacer demasiado esfuerzo, Guido Nule es ese típico goleador que hace que los colombianos metamos el grito en el cielo. En cambio ese morocho Juan Carlos Martínez es un experto regateando a la defensa y escapándose de la marca; en espacios reducidos a veces se saca unas gambetas que burlan cualquier estructura de encierro del rival y cuando define de cara al gol siempre se sale con la suya.

Qué equipazo. Solo faltaría ponerle el broche perfecto, un director técnico estricto pero animador, de esos que le mete moral a todo el equipo. Espero que sepan de quién estoy hablando, porque Alejandro Ordóñez es sin duda el mejor director técnico que pudiera tener la Selección: sabe defender, tiene ese toque de moral y religiosidad que tanto contagia a los equipos colombianos y su manera de hablar tan imponente de seguro pone a funcionar parejito al equipo. Es intolerante ante la indisciplina y seguro no dudará en sacar del puesto a cualquiera de los jugadores. Algunos lo critican porque a veces resulta ser demasiado conservador, pero con semejantes opciones de gol que tenemos, estoy seguro de que eso no será un factor que genere preocupación.

Tenemos que sentirnos agradecidos porque sí tenemos con qué, definitivamente. La Federación Colombiana de Fútbol todavía está a tiempo de elegir el rumbo que yo propongo o cualquiera parecido, muchos personajes del país tienen un potencial que está siendo subvalorado y que estoy seguro puede hacernos volver a la gloria de festejar en un mundial.

Convocar a estos jugadores tiene muchísimas ventajas, yo por ahora solo les dejo dos: la primera es que la mayoría de estos hombres ya se conocen porque han jugado en muchos partidos del país; la segunda, es que dejaríamos de escuchar en las declaraciones pre y post partido la famosísima frase de «sí sí, hicimos lo que dijo el profe, sabemos de que era un partido difícil y bueno, se nos dieron las cosas» para escuchar algo más elaborado como «la mafia del equipo contrario no pudo con nuestra seguridad democrática que evitó cualquier ataque narcoterrorista en contra de nuestro arco; en cambio logramos dar de baja toda aspiración de desprestigiar nuestro juego y solo esperamos que para el próximo partido no se planee una venganza criminal desde la clandestinidad por parte de los oponentes subvertidos ante nuestro buen juego, que como la corrupción, es inherente a nuestra naturaleza».