Doce
años sin llegar a un mundial de fútbol es algo que angustia a muchos
colombianos. Por la selección han pasado una infinidad de jugadores estrellas
en sus equipos ─y otros no tanto─ que han dejado a Colombia de quinta, sexta o
séptima en la clasificación de Sudamérica obligándonos a vestir la camiseta de
Ecuador o a la de Honduras durante el mundial. En una larga noche de filosofía
futbolística me puse a pensar por qué Colombia siendo un país tan futbolero y
experto en aquellos temas del gol ha dejado de asistir al certamen
internacional; finalmente llegué a la conclusión de que en Colombia tenemos
argumentos suficientes para incluso, salir campeones del mundo, pero hay que
poner a los jugadores adecuados.
¿Falcao?,
¿Dorlan Pabón?, ¿James Rodríguez?, ¿Pekerman de Director técnico? No, no me
refiero a ellos, en Colombia podemos tener un onceno mucho más competitivo que
pasaría por encima de Messi o Luis Suárez. La selección Colombia que quiero
proponer es una que seguramente haría 30 puntos de los 26 posibles. No, hacer
30 de 26 no es ilógico, ellos han sido capaces de cosas aún más increíbles.
Empecemos
por el portero. Para mí, la larga trayectoria de Álvaro Uribe lo convierte en titular
indiscutible de mi selección Colombia bajo los tres palos. El ex presidente ha
logrado tapar tantos goles que algunos colombianos piensan incluso que estamos
invictos. Podría ser el capitán porque defiende a cualquier jugador del equipo,
así hayan quebrado a un contrincante o se hayan burlado del juez; inclusive, Uribe
puede jugar como arquero líbero auto defendiendo el arco por si suben los
centrales a meterle la cabeza a la pelota.
Como
centrales yo pondría a dos tipos recios, dos que defiendan lo indefendible y
que hagan lo que sea para evitar que la pelota le llegue a Uribe. José Obdulio
y Fernando Londoño serían centrales inexpugnables. Ellos, con su increíble
poder de cuidar y mantener la posición así se les venga el mundo encima, los
hace una barrera casi que imposible de pasar. Aunque a veces recurren al juego
sucio y eso produce un poco de inseguridad, esa entrega y esa enjundia con la
que defienden el arco de Uribe es lo que le hace falta a la Selección. Como
suplente podría dejar a Jaime Granados (el abogado de Laura Moreno, la del caso
Colmenares), o a Eduardo Montealegre, todo depende de si se logra gestionar el
patrocinio de alguna EPS.
Como
laterales, o marcadores de punta que llaman, la decisión es un poco complicada.
Por lo menos, como lateral por el sector derecho, yo pondría al Ministro de
Minas Mauricio Cárdenas. Es cierto que no es muy bueno en su posición, en
ocasiones pareciera que no hace nada en el campo, pero tiene una gran ventaja:
el hombre sube y sube y sube y sube constantemente como si no le hiciera falta
la gasolina. Un lateral con esa mentalidad de estar subiendo para colaborar con
las labores que resultan ofensivas haría un gran aporte a la Selección.
Resulta
difícil elegir al lateral por izquierda. Los conocedores de fútbol saben lo
difícil que es conseguir un buen jugador en esa posición; incluso, en ocasiones
los técnicos deciden convertir a laterales de derecha en marcadores por
izquierda. Yo en este caso haría lo mismo, pondría a Lucho Garzón en ese
puesto, el tipo tiene buen manejo del balón tanto con el perfil izquierdo como
con el derecho y hasta se puede mover por cualquier posición del campo sin
ningún recaudo. Además, dicen que Lucho cuando empezó en inferiores jugó por la
izquierda, así que no le debe costar mucho adaptarse como lateral por esa
banda.
Ahora
bien, a mí me gustan los equipos agresivos y que le metan miedo al contrario.
Como es conocido para los aficionados, el medio campo es el centro de
producción en el fútbol, es allí donde se gestan las ideas, donde se define el
partido. Es por eso que yo pondría ahí el famoso doble cinco, dos volantes que destruyan
el juego para que impidan cualquier buen funcionamiento del contrincante.
Como mediocampista por la izquierda metería a Gustavo Petro, un tipo recio,
bravo, terco, agresivo, asustador, que no se deja pasar por encima, que maneja
muy bien el balón y que busca siempre sacarle ventaja a la debilidad del
contrario. Mi preocupación con él es que se distraiga demasiado en su posición,
por eso había pensado en ponerle como volante
corrector a Antonio Navarro Wolf ahí al lado, pero como renunció a jugar en
esa posición, decidí entonces ponerle ahí a uno con perfil derecho que con su
temperamento se lleva por encima al contrario: Germán Vargas Lleras. El tipo
tiene vocación ofensiva y le gusta construir
jugadas a largo plazo, específicamente para que en cuatro años se alce en
lo más alto de la competición. Vargas Lleras sabe regresar a su posición y dice
ser muy bueno haciendo cambios radicales de frente aunque se la pase haciendo
pases largos hacia el sector derecho. Tocaría ponerlo a trabajar un poco más en
eso, pero le tengo fe como volante 5 edificador.
Mi
equipo tendría a dos volantes externos, que jueguen por el sector izquierdo y
derecho, que desborden y que den de qué hablar constantemente con sus jugadas.
Por la izquierda metería a Jorge Robledo, un tipo que con su mentalidad de
atacar, desbordar, y dejar en peligro a los rivales, seguro que se convertiría
en un arma muy útil dentro del funcionamiento del equipo. Además, Robledo sabe
defenderse muy bien cuando le atacan por la banda, el tipo no pierde una y
aunque a veces se le nota mucho lo prepotente dentro del terreno de juego, sus
buenas maneras de cara al arco son importantes. Por la otra banda, por el
sector derecho, yo ubicaría a Luis Carlos Restrepo como titular inamovible. Su
capacidad para escaparse de la defensa y cruzar el límite del área sin que el
contrario se dé cuenta es una habilidad que se complementa perfectamente con
los pelotazos de José Obdulio al sector derecho del campo; con esa estrategia
es muy difícil que agarren a Restrepo. El problema es que a veces se desaparece
mucho del juego, como si esperara en la clandestinidad.
Pero
lo más complicado viene ahora para escoger a los delanteros. Hubo un tiempo en
el que se decía que en Colombia no había goleadores, yo nunca estuve de acuerdo
con eso. Colombia es quizá una de las cunas más prolíficas que ha dado el mundo
del gol. Apellidos tan ilustres como los Moreno, Palacino, Moralesrussi, entre
otros, son muestra de que en el país lo que hay son goleadores, excelsos
jugadores que con su perfil refinado pueden sacarle la bola de la red a
cualquier equipo no por una ni por dos veces, sino por miles de millones de
veces. Luego de una ardua y concienzuda preselección, decidí dejar a Guido Nule
y a Juan Carlos Martínez Sinisterra como puntas
de lanza de nuestra ofensiva. Nule ha logrado ganarse millones en dinero metiendo
goles junto con sus dos hermanos sin hacer demasiado esfuerzo, Guido Nule es
ese típico goleador que hace que los colombianos metamos el grito en el cielo. En
cambio ese morocho Juan Carlos Martínez es un experto regateando a la defensa y
escapándose de la marca; en espacios reducidos a veces se saca unas gambetas
que burlan cualquier estructura de encierro del rival y cuando define de cara
al gol siempre se sale con la suya.
Qué
equipazo. Solo faltaría ponerle el broche perfecto, un director técnico
estricto pero animador, de esos que le mete moral a todo el equipo. Espero que
sepan de quién estoy hablando, porque Alejandro Ordóñez es sin duda el mejor
director técnico que pudiera tener la Selección: sabe defender, tiene ese toque
de moral y religiosidad que tanto contagia a los equipos colombianos y su
manera de hablar tan imponente de seguro pone a funcionar parejito al equipo. Es intolerante ante la indisciplina y seguro no
dudará en sacar del puesto a cualquiera de los jugadores. Algunos lo critican
porque a veces resulta ser demasiado conservador, pero con semejantes opciones
de gol que tenemos, estoy seguro de que eso no será un factor que genere
preocupación.
Tenemos
que sentirnos agradecidos porque sí tenemos con qué, definitivamente. La
Federación Colombiana de Fútbol todavía está a tiempo de elegir el rumbo que yo
propongo o cualquiera parecido, muchos personajes del país tienen un potencial
que está siendo subvalorado y que estoy seguro puede hacernos volver a la
gloria de festejar en un mundial.
Convocar
a estos jugadores tiene muchísimas ventajas, yo por ahora solo les dejo dos: la
primera es que la mayoría de estos hombres ya se conocen porque han jugado en
muchos partidos del país; la segunda, es que dejaríamos de escuchar en las
declaraciones pre y post partido la famosísima frase de «sí sí, hicimos lo que
dijo el profe, sabemos de que era un partido difícil y bueno, se nos dieron las
cosas» para escuchar algo más elaborado como «la mafia del equipo contrario no
pudo con nuestra seguridad democrática que evitó cualquier ataque
narcoterrorista en contra de nuestro arco; en cambio logramos dar de baja toda
aspiración de desprestigiar nuestro juego y solo esperamos que para el próximo
partido no se planee una venganza criminal desde la clandestinidad por parte de
los oponentes subvertidos ante nuestro buen juego, que como la corrupción, es
inherente a nuestra naturaleza».